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Centrales hidroeléctricas

cañon del pato

Central hidroeléctrica del Cañón del Pato

En 1963 solo el 40% del país tenía acceso a los beneficios de la energía eléctrica. Ciudades como Arequipa, Piura, Iquitos, Chiclayo y Cajamarca, entre otras, padecían grandes déficits energéticos. En ese sentido, los esfuerzos del gobierno de Fernando Belaunde Terry se orientaron al aprovechamiento del rico potencial hidroeléctrico del país, mediante la instalación de centrales en diferentes puntos del territorio nacional.

Las obras más importantes, por su magnitud y capacidad, fueron la construcción de la Central Hidroeléctrica de Mantaro (un millón de kilovatios) cuya primera etapa dejaría concluida el gobierno; la ampliación de la central del Cañón del Pato (de 50.000 a 100.000 kilovatios) y la construcción de las centrales de Machu Picchu y Aricota I y II en Tacna. Estas últimas destinadas a promover proyectos como la ampliación de la planta siderúrgica de Chimbote, el plan de desarrollo del Cusco y el parque industrial de Tacna.

Con la implementación de estas grandes obras, se buscaba reemplazar gradualmente las centrales térmicas, principalmente aquellas que funcionaban con petróleo, además de la masiva electrificación rural.

Es destacable que, como parte de la repotenciación energética del país, el gobierno de Fernando Belaunde dispuso que los sistemas hidroeléctricos que formaban parte de los proyectos de irrigación de los distintos valles de la costa, se interconectaran con los proyectos eléctricos en ejecución, para que en conjunto constituyeran una amplia red que cubriera el territorio desde Tumbes hasta Tacna.

Ver más obras del primer gobierno de Fernando Belaunde