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El adiós de un político honesto

Fernando Belaunde Terry

El adiós de Fernando Belaunde Terry, un político honesto

En mayo del 2002, Fernando Belaunde Terry fue internado en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas debido a un agudo cuadro de derrame cerebral. Fue ahí mismo donde tras 12 días de lenta agonía, falleció el 4 de junio a las 17:35 horas. El final del patriarca había llegado.

“Partió en paz con Dios y con el país en democracia”, expresó su hijo Fernando, quien, junto con otros familiares, se encontraba con el excelso líder acciopopulista al momento de su partida. La noticia se extendió rápidamente y pronto centenares de personas –altas autoridades nacionales, líderes políticos, copartidarios y amigos- acudieron al hospital para presentar sus condolencias a la familia.

Inmediatamente el entonces presidente de la República, Alejandro Toledo, declaró tres días de duelo a nivel nacional. Los homenajes de respeto y admiración hacia la figura de Belaunde se iniciaron en el local central de Acción Popular donde se velaron sus restos esa misma noche. En ese recinto, cientos de copartidarios de toda edad y condición social pudieron dar el último adiós a su líder en medio de una congoja colectiva.

A la mañana siguiente, una antigua carroza condujo el féretro del fundador de Acción Popular hacia el Palacio de Gobierno. “Nos inclinamos ante el demócrata dialogante y concertador, ante el hombre que encarnó los más altos valores éticos y morales”, expresó el exjefe de Estado, Alejandro Toledo, en su discurso de homenaje, para luego condecorar al extinto presidente con el “Gran Collar de la Democracia”, una distinción por su ejemplar trayectoria cívica.

Similar ceremonia se realizó en el Congreso de la República, horas más tarde, donde los miembros de todas las bancadas le rindieron homenaje. Pero el rencuentro del patriarca con el pueblo peruano se dio finalmente en la Catedral de Lima, donde millares de personas le dieron postrer saludo hasta pasada la medianoche.

El 6 de junio, en horas de la mañana, el cardenal Juan Luis Cipriani ofició la misa de cuerpo presente, tras lo cual se hizo un breve recorrido con el féretro por la Plaza de Armas, donde la emoción de miles de simpatizantes y correligionarios se tradujo en palmas y profusión de flores.

Finalmente, el solemne entierro se llevó a cabo en el cementerio Campo Fe de Huachipa. Una salva de 21 cañonazos le dio el último adiós a Belaunde, quien lentamente descendió hacia la sepultura escogida por él mismo, al lado de su esposa Violeta Correa, fallecida un año antes. Las puertas de la historia se abrían para recibir con honores a Fernando Belaunde Terry.

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