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El Perú como doctrina

Fernando Belaunde el Perú como doctrina

“Pocas naciones en el mundo tienen el raro privilegio de contener en su propio suelo la fuente de inspiración de una doctrina. El Perú es una de ellas. Sin embargo, se ha anatematizado a los que no salimos en busca de filosofías extranjeras, en el vano intento de importar ideas a un medio que hace siglos se distinguió en producirlas.

Ha extrañado, efectivamente, a quienes por no captar las corrientes vigorosas que emanan de nuestra misma tierra, que un movimiento como el de Acción Popular haya surgido sin influencias foráneas y que, en vez de izar sus velas para dejarse llevar sin esfuerzo por vientos que se originan en los focos del capitalismo o del marxismo extremos, haya preferido los que soplan en la plaza de Huaycapata, receptáculo de experiencias y tradiciones milenarias, corazón de un sistema arterial cuyos latidos se sintieron en las regiones más remotas del Perú.

El Cusco, modelo de capital, no solo se originó en un rito de fundación tan poético y expresivo como el de las ciudades prehelénicas, sino que fue estructurado como un reflejo físico y humano de todos sus dominios. Forjó su carácter metropolitano, adaptándose, antes que imponiéndose, a la realidad de las regiones que, día a día, se colocaban bajo su clarividente orientación. La ciudad así formada, a imagen y semejanza de los pueblos que congregaba, parecía ser una miniatura que contenía la síntesis de las cuatro regiones, en la que cada una de ellas contribuía con un aporte viviente de puñados de tierra y hombres, simbólicamente presentes, para hacer de su ágora central el foco de una civilización”.

Tomado de “La Conquista del Perú por los Peruanos”. Fernando Belaunde Terry. Ediciones Tawuantinsuyu. Lima, 1954.