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El pueblo lo hizo

el pueblo lo hizo

Cada vez que observo, desde alguna altura, un villorrio peruano, hago la misma pregunta y recibo la misma enaltecedora respuesta. Al mirar la humilde aldea, con su pintoresco campanario, interrogo a mi guía: ¿quién hizo la iglesia? Y el guía me dice: “el pueblo la hizo”. Requiriéndole otra vez pregunto: ¿quién edificó la escuela? Y de nuevo responde: “el pueblo la hizo”. Y al seguir la ruta serpenteante entre los cerros, interrogo una vez más: ¿quién abrió el camino? Y, nuevamente, resonando ya en mis oídos como la estrofa de una marcha triunfal, oigo en esta frase expresiva y elocuente, toda la historia del Perú de ayer y de hoy y la profecía del mañana: “el pueblo lo hizo”.

El pueblo hizo el camino, el templo y las escuelas. El pueblo elevó la andenería y contuvo al torrente. Producido el sismo, recogió los escombros para restituirlos a la arquitectura. Y cuando fue requerido, el pueblo dio al soldado; mas sin una queja soportó el olvido. Lo despojaron del derecho milenario de escoger a sus hombres. Lo humillaron imponiéndole a sus propios regidores. Se llevaron sus rentas, le quitaron sus bienes. Pero no pudieron arrebatarle sus tradiciones. Y el pueblo siguió construyendo caminos, escuelas y templos. Es que por fortuna, los pequeños pueblos del Perú son pueblos olvidados que no han olvidado su historia.

(Del discurso de Fernando Belaunde Terry en Chincheros, Apurímac, abril de 1956)