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Mensaje anual al Congreso de la República, julio de 1964

Mensaje anual del Presidente Fernando Belaunde Terry al Congreso de la República, julio de 1964

Señores representantes:

“Guardaré y haré guardar la leyes”, fueron la palabras solemnes que sellaron, sintetizándolo, mi juramento al asumir el Mando Supremo, el año pasado, en este mismo recinto.

Nunca en la vida de la República la frase ritual repetida con regularidad de plegaria, tuvo mayor contenido ni fe, ni más profundo sentido de la realidad.

Porque poniendo manos a la obra, sin demora, el Poder Ejecutivo convocó ese mismo día, los Cabildos Abiertos, que habrían de reunirse una semana después, devolviendo a los pueblos su derecho, tan largamente arrebatado, a elegir sus Comunas. Y, con celo que lo honra, el Congreso dio pronto trámite al proyecto remitido por el Gobierno para la restauración definitiva del régimen municipal, así como a los que se originaron en su propio seno, culminando en la Ley en virtud de la cual se realizaron en toda la República los comicios del 15 de diciembre, restableciéndose el 1 de enero del año en curso el gobierno municipal, auténtico, legítimo y autónomo. Compartimos pues, el Congreso y el Ejecutivo los honores de haber restaurado la vigencia de normas constitucionales, hasta entonces incumplidas. Este hecho histórico demuestra cuán fecunda es la labor de los poderes públicos, cuando por encima de las banderías y políticas, sin renunciamiento de los propios idearios, se busca y se encuentra los grandes denominadores comunes.

Mas, tenemos por delante nuevas realizaciones que cumplir para que este régimen constitucional, superando errores del pasado, cumpla desde el primero hasta el último de los artículos de nuestra Carta Magna, alguno de los cuales se ha hecho en la práctica inoperante o carece aún de la correspondiente Ley Orgánica reglamentaria. Es con honda satisfacción patriótica que he encontrado en las fuerzas políticas representadas en el Congreso un espíritu de colaboración para encarar con criterio unitario y armonioso, la gran tarea institucional de completar la obra fecunda que iniciamos juntos en la histórica restauración municipal.

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