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Mensaje anual al Congreso de la República, julio de 1965

Mensaje anual del Presidente Fernando Belaunde Terry al Congreso de la República, julio de 1965

Fernando Belaunde TerryFelicitémonos, señores representantes, de celebrar este aniversario glorioso dentro del orden constitucional originado en el sufragio, forjado en la ánforas por la voluntad soberana de un pueblo, alguna vez privado de ese fundamental derecho. Felicitémonos por haber mantenido izadas, en medio de las tempestades políticas, las diversas banderas partidarias pero, flameando más alto, el emblema insustituible y sagrado de la patria.

Felicitémonos por las ideas sostenidas, por las discrepancias francas, por las polémicas candentes y hasta por los excesos del debate beligerante que, después de todo, no son para el régimen que me honro en presidir, sino la constancia de una línea democrática fielmente mantenida.

Pero felicitémonos, en fin, de poder analizar y juzgar la obra en marcha que es obra estatal y no personal, de la cual debo daros hoy, con la espontaneidad de mi palabra, un intento de síntesis tal vez demasiado apretada, confiando en que el volumen completo de este mensaje, que he entregado completo al señor Presidente del Congreso, venga a suplir las fallas u omisiones en que yo pueda incurrir, frente al legítimo derecho de la representación nacional  de recibir un recuento detallado de la acción gubernativa.

Lea el discurso completo aquí.