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Mensaje anual al Congreso de la República, julio de 1967

Mensaje anual del Presidente Fernando Belaunde Terry al Congreso de la República, julio de 1967

fernando belaunde discurso

Mensaje al Congreso 1967

Señores representantes:

Un sabio precepto constitucional dispone la presentación, por el Jefe de Estado, de un mensaje al Congreso al iniciarse la Legislatura ordinaria.

Ese documento oficial del Gobernante al Parlamento debe contener, en un difícil esfuerzo de síntesis, la indispensable información sobre la labor cumplida y los propósitos por alcanzar. Se traduce una intención clarísima de la Carta Magna de crear un nexo de trabajo entre quien, abrumado por tan insigne honor, personifica a la Nación y quienes, con la delicada responsabilidad de legislar, la representan.

No se ocultaba sin duda, al pensamiento del legislador constituyente, que el régimen democrático y representativo que creaba, daría al Congreso el permanente calor de opiniones debatidas, de encendidas polémicas y hasta de inevitables beligerancias. Pero quiso que en saludable recuento de la tarea cumplida y por cumplir, se hiciera una pausa para la presentación del mensaje, sustrayéndose en ella de la mente de los ciudadanos toda preocupación que no fuese la del país, todo sentimiento ajeno a la meditación nacional y a la entrega total a la patria.

Esa entrega total, proyectada a cada día, a cada mes, a cada año, al infinito, sintetiza  y define nuestra acción en el Gobierno.

Analicemos metódicamente la obra cumplida, adentrémonos en las complejidades de las tareas inconclusas o por realizar. Recorramos de nuevo la ruta, no exenta de obstáculos y dificultades de los últimos doce meses, e intentemos abrir ancho y rectilíneo el camino al venturoso porvenir de la República.

JUSTICIA

Compartiendo las preocupaciones del Poder Judicial el gobierno ha dedicado, en el ramo de Justicia, mucha actividad al estudio de la prevención de la delincuencia  infantil, grave flagelo moral de las aglomeraciones, poniendo especial énfasis en el aumento, mejoramiento o ampliación de los establecimientos de tutela. Y no menor interés ha dedicado al problema carcelario que, este año ha tenido como nota saltante la puesta en servicio de la primera etapa de la Casa del Inculpado.

La concepción moderna, humana y progresista de dicha obra, ha abierto una nueva página en nuestra arquitectura carcelaria. Con una capacidad de algo más de 2,000 reclusos, la obra está ahora ocupada, en su primera etapa, en un 25%, encontrándose muy avanzados los trabajos totales.

La autorizada opinión del notable penalista español Jiménez de Asúa, quien visitó la obra, viene a consagrarla. El eminente maestro fue expresivo en el elogio formulado a la prensa, tanto en lo referente al planeamiento arquitectónico cuanto al enfoque humano y rehabilitador que ha inspirado la obra. Las cárceles de Ica y del Cuzco -ésta última en proceso de terminaciónse
espera que constituyan, aunque en menor escala, ejemplo a seguirse en la región andina.

Si hemos puesto gran empeño en la política penitenciaria, nuestra preocupación tiene que ser aún mayor en cuanto a la política tutelar referida a los menores en situación irregular. Hemos incorporado a la acción de tutela localidades como Ica, Piura, Puente de Piedra y Requena donde nuevos establecimientos de menores han abierto sus puertas. En Iquitos se ha inaugurado el Primer Hogar Experimental de Menores y en Chiclayo, Chimbote, Huánuco, Ica, Lima, Puno y Tacna se encuentran nuevos establecimientos en etapas de licitación y construcción, lo que ha hecho que en los últimos 18 meses dupliquemos el número de establecimientos existentes en la República, aumentado en un 40 por ciento el número de niños atendidos.

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