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Mensaje anual al Congreso de la República, julio de 1982

Mensaje anual del Presidente Fernando Belaunde Terry al Congreso de la República, julio de 1982

Señor Presidente del Congreso, señores Representantes:

Una vez más, los poderes públicos se unen en este augusto recinto de las leyes para reafirmar el orden institucional de la República.

De nuevo juntos, en el día de la Patria, los representantes de todos los partidos y tendencias debemos dedicarnos a la tarea de analizar los logros y dificultades del año vencido del que, de acuerdo con la Constitución, me corresponde dar cuenta, anticipando al mismo tiempo los pasos necesarios para encarar la crisis universal, de la que el país no puede, infortunadamente, sustraerse. Sus efectos, si bien menos graves en el Perú que en otras naciones, exigen, para ser superados, la más estrecha y patriótica colaboración de lo poderes públicos, que estoy seguro no nos será negada; sin desmedro, desde luego, del derecho a la fiscalización y a la crítica constructiva, que constituyen invalorables atributos del régimen democrático que compartimos.

Permitidme, en primer término, hacer un breve recuento de algunos hechos innegables y halagüeños.

En mis viajes de inspección por todo el Perú he tenido la satisfacción de comprobar el progreso de obras públicas importantes. En Tumbes se ha logrado dotar a esa principal capital fronteriza de un adecuado sistema de agua potable. En Piura he puesto en servicio nuevas viviendas; e inaugurado, en Sullana, que también ha sido dotada de obras adecuadas de saneamiento, uno de los más importantes institutos de educación; y en Paita la segunda etapa de su complejo pesquero. He comprobado personalmente los avances de la irrigación Chira-Piura, cuyos estudios se iniciaron en mi anterior gobierno. Varios señores Representantes han tenido la oportunidad, en Lambayeque, de inspeccionar la obra hidroeléctrica de Carhuaquero, en la que se construye un túnel por los métodos más modernos, comprobando el avance de esa fundamental obra energética.

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