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Mensaje anual al Congreso de la República, julio de 1983

Mensaje anual del Presidente Fernando Belaunde Terry al Congreso de la República, julio de 1983

Señores representantes:

Una tonificante brisa continental ha bañado mi frente al concluir este mi tercer año de Gobierno, y en la patria de Bolívar, a donde acudimos a conmemorar fervientemente el Bicentenario de su nacimiento, hemos escuchado a las multitudes corear, con regularidad de plegaria, el nombre de nuestra patria. Perú, Perú, Perú, grito de victoria en nuestras competencias deportivas ha sido respuesta a nuestra presencia y tal vez premio al esfuerzo desplegado para explorar rutas fluviales que, perfeccionadas por el hombre, unirán más estrechamente a la gran familia de nuestras repúblicas.

La nota saltante de la reunión de Caracas ha sido el imperio de la Constitución y de la Ley en las naciones participantes. Pero, al mismo tiempo, hondas preocupaciones internacionales y problemas económicos han marcado el cordial encuentro.

El hemisferio confronta ahora un peligro bélico al que no ha estado habituado. No se trata ya de una guerra franca por las fronteras de los países, sino de un ataque aleve, por la infiltración cobarde y criminal manejada sabe Dios desde qué remoto punto, y financiada con los recursos indignamente acumulados por el narcotráfico. Ante tal amenaza a la soberanía nacional, ante la destrucción de bienes públicos y pérdidas de vidas, no en franco desafío sino en alevosos asesinatos, debemos tener conciencia que dichos actos constituyen traición a la Patria y que sus autores, cuando sean habidos en sus ocultos refugios, deben recibir el trato que se da a los traidores a la Patria en tiempos de guerra.

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