FacebookYouTube

Mensaje anual al Congreso de la República, julio de 1984

Mensaje anual del Presidente Fernando Belaunde Terry al Congreso de la República, julio de 1984

Señor Presidente del Congreso.

Señores Representantes:

A un año del término de mi mandato, vengo al Congreso a reiterar mi juramento de fidelidad a la Carta Magna y la determinación del gobierno de conducir al país, por el cauce de la legitimidad legal, a la consolidación definitiva y permanente del estado de derecho en el Perú.

Once veces, de 1963 a 1968 y a partir de 1980, el destino me ha deparado la honrosa misión de concurrir al Parlamento a dar cuenta de una gestión que, al margen de humanos errores o adversas circunstancias, ha asegurado a la Nación, en todo momento, el imperio de la ley y el goce incomparable de la libertad.

Antes de sintetizar el extenso mensaje que he entregado, personalmente y por escrito, al señor Presidente del Congreso, quiero hacer un ferviente llamado al país, por intermedio de su representación parlamentaria, para que el proceso electoral que se inicia sea un dialogo fructífero y esclarecedor sobre los problemas nacionales y sus soluciones y no un torneo de agresividad estéril o de agravios, que en nada favorecerán a la causa sagrada de la hermandad nacional.

El adelanto y expansión de los modernos sistemas de difusión ponen a disposición de los candidatos, medios de largo alcance que llevan la palabra y la imagen a los más remotos confines del país. Qué gran oportunidad para que, en el aula inmensa del Perú, se dicten las lecciones cívicas que el pueblo espera y demanda. Qué gran tarea, educativa e inspiradora, la que está reservada a los abanderados de los distintos movimientos políticos. Estoy seguro que la trascendental misión que les corresponde cumplir será debidamente aprovechada para la salud, el bienestar y la gloria de la República.

El Jurado Nacional de Elecciones, cumpliendo sus deberes con celo y laboriosidad, ha iniciado el indispensable canje de libretas electorales para actualizar el registro auténtico y veraz, que es para el credo democrático lo que la biblia para la fe religiosa. Facilitando y resguardando el sufragio, emitido a través de esta credencial de nacionalidad, mi gobierno se sentirá honrado y satisfecho de culminar su gestión con el fiel acatamiento del veredicto ciudadano.

Lea el mensaje completo aquí.