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“Mis mejores maestros: mis padres”

Fernando Belaunde

“Mi padre –recuerda Fernando Belaunde en sus ‘Conversaciones’ con Enrique Chirinos Soto- consideraba la plática familiar como fundamental para la formación de los hijos y no perdía oportunidad para darnos, a mis hermanos y a mí, largos cursos de metafísica o para hablarnos de la historia o la geografía patrias.  En cuanto a la primera, por ejemplo, nos hacía ver los comienzos de la República, teniendo cono eje a don Francisco Javier de Luna Pizarro, presidente del primer Congreso Constituyente, con quien nuestra familia estaba muy emparentada.

Para una etapa ulterior, ese eje era el mariscal Ramón Castilla, casado con una hermana de mi bisabuelo, el general Pedro Diez Canseco, quien como vicepresidente de la República, desempeñó hasta en tres oportunidades el mando supremo.

Para la que representa la última etapa de nuestra historia republicana tuvimos a través de mi padre, la visión íntima, veraz y honrada de don Nicolás de Piérola, de quien había sido entusiasta admirador desde muy joven. Solía repetirnos las frases del caudillo: “Si nuestros padres nos hicieron libres, a nosotros nos toca hacernos grandes”; “El amor a la patria es tanto menos en los labios cuanto más hondo está en el corazón”. Amigo, confidente y contertulio de ‘El Califa’ en su lúcida ancianidad, escuchó de sus labios la historia de la segunda mitad del siglo XIX: el combate de Pacocha, la guerra del Pacífico, la revolución del 95. Aprendí esas lecciones por la tradición, oral, como los antiguos peruanos.

Siempre agradeceré a Dios el haberme dado, en el hogar, a mis mejores maestros: mis padres. A ellos debemos, mis hermanos y yo, no solo la educación, sino –lo que es mucho más importante- inspiración”.

Tomado de Fernando Belaunde Terry. Peruanidad, Democracia, Integración. Fondo editorial probiografía del presidente Fernando Belaunde Terry. Lima, 2006