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Plan de desarrollo e integración indígena

Fernando Belaunde Terry

El Plan Nacional de Desarrollo e Integración Indígena buscaba impulsar el desarrollo de las poblaciones rurales que habían permanecido ignoradas durante muchos años.

Impulsado por los organismos de promoción económica y social del Estado, más el apoyo de los propios pobladores de las zonas rurales, el gobierno de Fernando Belaunde Terry impulsó el desarrollo del programa en siete zonas llamadas de “acción conjunta”: el Callejón de Huaylas (Ancash), la meseta de Bombón (Pasco), el valle del Mantaro (Junín), las provincias de Cangallo (Ayacucho) y Andahuaylas (Apurímac), Canas y Canchis (Cusco) y las riberas del lago Titicaca en Puno. En estos lugares, los más deprimidos del país, se atendió a una población estimada entonces en 1.250.000 personas.

Con la colaboración directa de los pobladores, se construyeron caminos vecinales, canales de regadío, pequeñas represas, puentes, postas sanitarias y aulas escolares. Además, se otorgaron créditos para artesanía y actividades agrícolas.

A esta labor de desarrollo social se sumaron las Fuerzas Armadas. Así, el Ejército se encargó de la construcción de carreteras de penetración, mientras que naves de la Marina recorrían los ríos de la Amazonía y el lago Titicaca llevando atención médica y educativa a las poblaciones ribereñas. De igual modo, aeronaves de la Fuerza Aérea contribuyeron con el transporte rápido y económico para la colonización de la selva.

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