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Segundo gobierno de Fernando Belaunde Terry

Fernando Belaunde segundo gobierno
Largo destierro

Tras el golpe militar encabezado por Velasco, Fernando Belaunde fue desterrado a Argentina, donde permaneció poco tiempo. Se trasladó luego a Estados Unidos, país en el que por varios años se dedicó a la docencia universitaria en Harvard y además fue conferencista en muchas otras universidades norteamericanas.

En diciembre de 1970, mientas visitaba Washington, Fernando Belaunde recibió la triste noticia del fallecimiento de su madre. De inmediato se trasladó a Lima, donde fue recibido por un nutrido despliegue policial.

La muerte de su madre había deprimido mucho a su padre, por lo que Fernando Belaunde decidió acompañarlo por un tiempo. Sin embargo, durante la nochebuena de aquel año, fue detenido, traslado al aeropuerto y obligado a abordar un avión con destino a Estados Unidos.

Dos años más tarde, en mayo de 1972, falleció su padre. Regresó entonces a Lima pero permaneció poco tiempo, por las presiones del gobierno militar para obligarlo a retornar al exilio.

Cuando Fernando Belaunde volvió a Lima en 1978, el gobierno militar había convocado a una Asamblea Constituyente, cuyos miembros, elegidos en 1979, redactaron la nueva Carta Magna que guiaría al país luego de las elecciones presidenciales convocadas por el gobierno militar para el año 1980.

Contundente victoria electoral

El 18 de mayo de 1980, Belaunde fue elegido presidente con el 45% de los votos válidos. Su partido Acción Popular ganó la mayoría en la entonces Cámara de Diputados y obtuvo 26 representantes en el Senado.

Una vez electo, Fernando Belaunde hizo un llamado a las demás fuerzas políticas a fin de formar una alianza que asegurara al país la restauración de la democracia. El Partido Popular Cristiano unió sus fuerzas a Acción Popular, con lo cual el gobierno obtuvo mayoría también en el Senado.

Segundo gobierno

Los problemas que debió enfrentar Belaunde al asumir su segundo gobierno eran más complejos que los de 1963. A la inflación, la recesión y el desempleo, se añadía la realidad de un Estado desarticulado. Devolver al país la confianza en la seguridad jurídica luego de doce años de dictadura era ya un problema complejo.

Uno de los primeros actos del nuevo gobierno democrático fue la promulgación de la Constitución Política del Perú elaborada por la Asamblea Constituyente de 1979. De igual modo, apenas asumió el mando, el gobierno de Belaunde devolvió a sus legítimos propietarios los medios de prensa confiscados durante la dictadura militar.

Economía

Fernando Belaunde emprendió la difícil tarea de superar la profunda crisis que heredó del gobierno militar. Adoptó las medidas necesarias orientadas a disminuir el gasto público y a incrementar los ingresos fiscales mediante la reactivación productiva y la reducción gradual de la inflación. Sin embargo, la caída de los precios internacionales y el decrecimiento de las exportaciones, dificultaron la tarea.

A estas contrariedades se sumaron otras de diferente índole pero tanto o  más perjudiciales, como los desastres naturales de 1983 (inundaciones en el norte, huaycos en el centro y sequías en el sur) que ocasionaron daños a la infraestructura por 900 millones de dólares, además de cuantiosas pérdidas agrícolas; así como los daños causados por el terrorismo, irreparables en vidas humanas y sumamente graves en pérdidas materiales.

Hacia 1984, como consecuencia de las medidas de urgencia que tomó el gobierno, se inició la recuperación de la economía. Se redujo la tasa de inflación y mejoraron las finanzas públicas, lo que permitió al gobierno iniciar un apoyo moderado a la actividad productiva nacional.

Sin embargo, la persistencia de serios desequilibrios en la economía nacional hicieron necesario continuar en 1985 con un programa de estabilización severo que priorizaba el equilibrio de las finanzas públicas y la protección de las reservas internacionales.

Apertura comercial

Durante la segunda administración de Belaunde, el tema del comercio internacional adquirió  nuevas connotaciones como resultado de las relaciones económicas de los países y los avances tecnológicos. Belaunde se esforzó por organizar una infraestructura  capaz de apoyar las manufacturas nacionales en los mercados mundiales. Uno de los principales instrumentos utilizados para tal fin fue el Fondo de Promoción de Exportaciones, que tuvo la importante labor de ampliar y diversificar la estructura exportadora del país.

Regionalización

Fiel a su vocación descentralizadora y en cumplimiento de lo establecido en la flamante Constitución Política, Belaunde nombró una comisión de alto nivel para que realizara un exhaustivo estudio que diera al gobierno los elementos necesarios para la elaboración del Plan Nacional de Regionalización.

La Ley de Bases de la Regionalización, aprobada por el Senado de la República en 1984, otorgaba a los gobiernos regionales competencias para conducir el desarrollo económico, social y cultural de sus respectivas jurisdicciones, con atribuciones para administrar sus servicios públicos, manejar sus bienes y rentas, ejecutar obras públicas en general.

Bajo ese espíritu descentralizador se crearon la Corporaciones Departamentales de Desarrollo (CORDES), organismos transitorios, especializados en el manejo de la inversión pública de carácter departamental. Las CORDES formaron parte de un proceso que debía culminar con la instalación de los gobiernos regionales.

Irrigaciones

Al comenzar su segundo gobierno, Belaunde encontró seis proyectos de irrigación que se encontraban en ejecución, todos provenientes de su primera administración: Chira-Piura, Olmos, Tinajones, Jequetepeque-Zaña, Chavimochic y Majes. Estos proyectos tenían honda influencia en la economía nacional, pues incorporarían grandes áreas de cultivo y dotaría de energía eléctrica a importantes regiones del país.  Pese a la grave crisis que se vivió en aquellos años, el gobierno se esforzó por mantener o reanudar la construcción de esas obras.

La Marginal de la selva

La construcción del sector peruano de la Marginal de la selva, interrumpida por el golpe de 1968, se reanudó durante el segundo gobierno de Fernando Belaunde con la puesta en obra del tramo Tingo María-Puerto Ocopa, para romper el aislamiento de la selva central. Concluido este tramo, 1.600 Km de carretera estaban abiertos al tránsito y cerca de 1.7 millones de hectáreas se encontraban en plena producción.

Energía

Entre 1980 y 1985, se culminó el proyecto de la central hidroeléctrica del Mantaro. Se ampliaron las centrales de Santa Rosa (Lima), Carhuaquero (Lambayeque), Charcani V (Arequipa), Machu Picchu (Cusco) y Cañón del Pato en Ancash. Se llevó adelante también el programa de electrificación rural que incorporó cerca de un millón de personas al beneficio de la energía eléctrica.

Educación

Las cifras del “Quinquenio de la educación” son contundentes. Se edificaron 6.500 nuevos colegios y cerca de 23.000 aulas. Un millón de alumnos fueron incorporados a la población escolar. La matrícula de alumnos se incrementó en 4,3% durante los cinco años de gobierno. El analfabetismo se redujo en 55%.

También se promulgó la Ley del profesorado, que consagró como carrera pública el ejercicio de la docencia y estableció las normas básicas para la dignificación y seguridad del maestro.

Vivienda

Durante su segundo gobierno, Fernando Belaunde continuó su lucha frontal contra el déficit de vivienda del país. En ese sentido, dispuso de medidas que pudieran disminuir ese déficit, pensando principalmente en las familias de modesta condición. Se estableció la hipoteca social que permitió dirigir los recursos de las mutuales y el Banco Central Hipotecario hacia la construcción de viviendas; se creó el Banco de Materiales para otorgar créditos a familias de escasos recursos para la construcción de sus viviendas y se puso en marcha el Plan Nacional de Vivienda. De este periodo destacan la construcción de los conjuntos habitacionales denominados las Torres de San Borja y las de Limatambo, en Lima, y la Ciudad Satélite Santa Rosa en el Callao.

Conflicto de Las Malvinas

Frente al conflicto armado entre Argentina e Inglaterra, en 1982, el Perú declaró su apoyo al país sudamericano, el cual consistió no solo en equipamiento bélico sino también en representación diplomática de Argentina ante la comunidad Británica. Así, los diplomáticos argentinos destacados en Londres, se convirtieron en diplomáticos peruanos de nacionalidad argentina.

Durante el conflicto, Fernando Belaúnde fue mediador y propuso soluciones a ambos países, pero sus propuestas diplomáticas fracasaron cuando el gobierno británico ordenó hundir un crucero argentino que navegaba fuera del área de exclusión decretada unilateralmente por el Reino Unido.

El conflicto con Ecuador

En enero de 1981, se produjo la invasión ecuatoriana al territorio peruano denominado “Falso Paquisha” provocando una acción armada del Perú para recuperar la zona ocupada. El conflicto terminó con la mediación de los países garantes del Protocolo de Río de Janeiro y las conversaciones militares realizadas en Tumbes y Huaquillas, con lo cual Ecuador retiró sus tropas al lado occidental de la Cordillera del Cóndor. Belaunde condujo el caso con serenidad y firmeza y defendió a plenitud los derechos del Perú.

Violencia terrorista

En el periodo de 1980 a 1985 se presentaron brotes terroristas principalmente en Ayacucho y Huancavelica. La policía no estaba preparada para enfrentar esta amenaza por lo que el gobierno encomendó a las fuerzas armadas el restablecimiento y mantenimiento del orden en las zonas afectadas. Fernando Belaunde visitó muchas veces las zonas de emergencia.

Durante estos cinco años, la violencia terrorista causó 205 bajas a las fuerzas del orden  y sacrificó más de 2.600 civiles, además de causar cuantiosas pérdidas materiales.

Belaunde alentó siempre a la población y a la fuerza pública en el cumplimiento de la difícil misión de mantener el orden y hacer respetar la ley. Pero en medio de esta sacrificada labor no faltaron los excesos de la fuerza pública en la ingrata tarea de la represión. Hechos de violencia deplorables como los ocurridos en Oscos, San José de Secche y Ayacucho tuvieron sus correspondientes acciones ante la justicia.

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