Estudios en Francia y Estados Unidos

1924-1930. París.

El 24 de setiembre de 1924 su padre, don Rafael Belaunde, es apresado y confinado en la isla San Lorenzo por su oposición a la reelección de Augusto B. Leguía. Sus hijos, Fernando y Rafael, entonces de 12 y 16 años, lo visitaban semanalmente utilizando la barca que partía del muelle de guerra del Callao. Al poco tiempo fue deportado y vivió exiliado en Francia junto con su familia. También fue deportado, por motivos políticos, su hermano Víctor Andrés, con quien al poco tiempo cofundó la Universidad de Miami, en Coral Gables. Años después, don Rafael Belaunde viajó a esa universidad para recibir un homenaje e inaugurar el Centro de Investigación Belaunde House.

Debido al largo exilio de su padre, Fernando Belaunde continuó sus estudios secundarios en París, en el colegio Saint Marie de Monsceau, regentado por religiosos y cuyos profesores eran antiguos combatientes de la Primera Guerra Mundial. Más adelante, sigue estudios de Ingeniería en la École d’Electricité et Mécanique Industrielles.

Al hogar paterno, en la Avenue Wagran, llegaban con frecuencia peruanos residentes o de paso, como Francisco Elguera, Manuel Vicente Villarán, José de la Riva Agüero y Manuel J. Bustamante de la Fuente, con quienes mantuvo una cordial amistad.

  

1930-1933. Miami.

La familia Belaunde Terry se traslada a Estados Unidos en setiembre de 1930, y Fernando ingresa al Departamento de Arquitectura de la Universidad de Miami, en Coral Gables –donde su padre era catedrático–, abatida entonces por la Gran Depresión de 1929 y por un feroz huracán que destruyó muchos de sus edificios e instalaciones en 1930.

1933-1935. Texas.

El 30 de abril de 1933 es asesinado el presidente Luis Sánchez Cerro, y el general Óscar Benavides –designado por el Congreso como su sucesor– pone fin al exilio de su padre, quien es nombrado jefe de la misión diplomática del Perú en México. Entonces, Fernando transfirió su matrícula a la Universidad de Texas, en Austin, donde se graduó en junio de 1935. De esa época recuerda que se instaló en un hospedaje para estudiantes donde pagaba 10 dólares mensuales por el alquiler, desayunaba con 15 centavos y almorzaba un menú que costaba entre 25 y 35 centavos.